Hasta hace unos meses el golf estaba lejos de lo que consideraba deporte. Al menos en su parte amateur, pues en la vertiente profesional tenÃa claro que meter una minúscula bola en un pequeño agujero a muchos metros de distancia no podÃa ser nada fácil. Pero la vertiente amateur no la tenÃa tan clara, me parecÃa más un jueguecito para mayores con mucho tiempo libre que un deporte.
La cosa comenzó a cambiar habrá un par de meses, por primera vez pisé un campo de golf para “tirar unas bolas” en el campo de prácticas. La primera impresión confirmaba mi concepto del golf: chorradas para mayores con tiempo libre.
DÃas más tarde una conversación con un compañero de trabajo sobre como habÃa que tirar, como habÃa que colocarse, etc. picó mi curiosidad y decidà volver al campo de prácticas, a estas alturas ya me habÃan dicho que no podÃa pisar el campo hasta que no supieses jugar.
En esa segunda visita al campo comencé a darme cuenta de algo que llamó aún más mi atención: a pesar de que soy un chico joven que hace deporte con frecuencia era incapaz de lanzar más lejos que un hombre que debÃa rozar los 60 años y que se encontraba practicando a escasos metros de mi.
Lo que más me llamaba la atención era el sonido de su palo, su tiro tenÃa un sonido parecido a un látigo cuando corta el viento y yo era incapaz de hacerlo. Además el sonido cuando su palo impactaba con la bola era limpio, suave, digamos que sonaba bien. Por más que lo intenté no conseguà arrancar ese sonido de mis tiros.
Creo que eso fue lo que me llevó a plantearme ir a clases de golf. Paralelamente un compañero de trabajo me comentó que estaba preparando con unos amigos un torneo de golf, ese fue el empujón final. Cuando quise darme cuenta mi competitividad habÃa tomado el control y ya estaba pidiendo apuntarme.
En ese punto es en el que me encuentro ahora, hoy he recibido mi cuarta clase de golf y espero poder tener dentro de poco el handicap que me permita salir al campo y poder competir con otros golfistas.
En cuanto a mi visión del golf, ha cambiado radicalmente, exige coordinación, cierta condición fÃsica, una buena situación geoespacial del propio cuerpo y sobre todo mucha técnica. Pero sobre todo el golf es un deporte que engancha.
Por cierto, tengo un profesor que es un crack, con cuatro clases ha conseguido que algunas veces, más bien pocas, consiga arrancar ese sonido del palo cortando el aire y ese “tit” particular de cuanto la cabeza del palo golpea correctamente la bola.

















