SSH (Secure SHell) es a un tiempo el nombre del protocolo y el programa que nos permite acceder a maquinas remotas de forma segura y gestionarlas por completo mediante un intérprete de comandos.

Hechas las presentaciones, vaya por delante lo de siempre: un servidor completamente seguro es el que está encerrado entre muros de hormigón sin ningún tipo de conexión. Obviamente, así no sirve para nada, entonces tendremos que buscar el correcto equilibrio entre conectividad y seguridad. Como me toca acabar el año configurando nuevos servidores, os dejo una pequeña guía para asegurar el acceso por SSH.

Lo primero, modificar el fichero de configuración de SSH que encontrareis en /etc/ssh/sshd_config y agregamos las siguientes líneas (en muchos casos las encontrareis comentadas).

Protocol 2
LoginGraceTime 20
PermitRootLogin no
MaxAuthTries 2
MaxStartups 3
AllowUsers pepito

La primera línea le indica que unicamente se puede hacer uso de la versión 2 del protocolo de comunicación. La primera versión tiene algunas vulnerabilidades conocidas y está obsoleta por lo que lo recomendable es no usarla si no se necesita.

El LoginGraceTime hace referencia al tiempo en segundos que la pantalla de login permanecerá abierta, en el ejemplo hemos dejado 20 segundos, un tiempo más que suficiente para indicar usuario y contraseña.

Con PermitRootLogin establecido a no evitaremos que el usuario root pueda autenticarse a través de SSH para acceder al servidor. El problema es que los sistemas Linux y Unix crean al usuario root, lo que garantiza a un atacante que ya conoce el usuario, sólo queda la contraseña. De esta forma será mucho más complicado, obviamente no uses nombres conocidos o estarás en el mismo caso.

Otro de los límites que podemos imponer es definir la cantidad de veces que podemos fallar al autenticarnos. Con MaxAuthTries definimos el número de intentos, con 1 sería más que suficiente, pero a los que nos toca andar con varios servidores a la larga terminas equivocándote la primera vez de ahí que lo defina con 2 intentos. Lo que ocurrirá después del segundo fallo es que se cerrará la conexión.

Con MaxStartups se indican la cantidad de conexiones simultaneas que se permiten, en este caso hemos optado por 3, un número razonable para aquellos servidores a los que se accede por SSH únicamente para su administración. Con esto evitaremos que un ataque por fuerza bruta pueda realizar miles de conexiones simultaneas para atacar.

Y por último, pero no menos importante, AllowUsers. Con esta directiva le indicamos al SSH que usuarios exclusivamente se pueden identificar en el sistema. También podemos aumentar la seguridad definiendo desde que redes puede acceder un determinado usuario. Basta con poner los nombres de los usuarios separados por espacios, si se quiere indicar un host podemos hacerlo poniendo el usuario seguido del símbolo @ y el host (Ej: pepito@127.0.0.1).

Con esto ya tenemos nuestro SSH un poco más seguro. Guardamos el fichero y reiniciamos el servicio.

Lo segundo que haremos para evitar que nos ataquen será instalar Fail2ban, un programa controla los logs y que nos permite vetar todas aquellas IP’s que fallan un determinado número de veces. El baneo se realizará usando el firewall, así que lo que hace realmente Fail2ban es crear y borrar reglas en función de la información que se registra en los logs.

El requisito para instalar Fail2ban es tener Python, tenéis disponibles paquetes compilados para instalar o podeis tirar de repositorios. Una vez instalado tan solo es necesario configurar las reglas que queremos tener activas, tenéis bastante información en su web y un archivo de configuración de prueba en /etc/fail2ban/jail.conf

Proteger acceso por SSH con certificados